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Thor

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Mitología Nórdica

Dioses de las Runas
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En muchas partes del mundo pagano, Thor era una deidad más significativa que Odín. Puede haber sido que los belicosos e independientes teutones apreciasen el supremo valor del dios en la batalla y deseasen pasar por alto sus deficiencias. Quizás el primitivo Thor tenía más nobles cualidades que la imagen de fanfarrón que nos ha llegado hasta el presente a través de los cuentos nórdicos y las leyendas.

El primitivo Thor, denominado Donar, era un temible dios de la tormenta. Cuando retumbaba el trueno, se decía que eran las grandes ruedas del carro de Donar. Cuando la chispa alcanzaba la tierra, era un feroz martillo que el dios arrojaba sobre la tierra. En su elemental crudeza Donar presenta mucha similitud con el primitivo Woden.

Nada se sabe acerca del aspecto de Donar, ya que no figura en la poesía germana.

En tierras escandinavas Donar se convierte en Thor y toma un brutal aspecto; es burdo en maneras y formas, tiene cabello oscuro, desgreñado, complexión robusta y ojos chispeantes ansiosos de batalla.

Su arma es el martillo Mjolnir, el Destructor, que quizá al principio era concebido como un meteorito caído del cielo, pero que más tarde se decía que era obra de los enanos.
En las leyendas primitivas estaba hecho de piedra; después de hierro. Su arma sugiere la personalidad del dios: una lanza o una espada hienden, un hacha corta, pero un martillo tan sólo machaca.

Thor se asociaba con Júpiter por su destreza en arrojar rayos, y Jovis dies, se asimiló a Jueves.

El dios más parecido a Thor en cuanto a los días de la semana es Marte. Ambos son dioses de la batalla y les es imposible reprimir la furia cuando da comienzo la lucha. Ambos gozan asesinando y combatiendo.

En ocasiones, Odín muestra su desprecio por las brutales formas de Thor, así como por su torpe ingenio. Una vez, por un capricho, Odín se hizo pasar por un barquero y rehusó permitir a Thor que cruzara una ensenada. “Paleto”, dijo Odín, “solamente eres un pobre vagabundo, un pedigüeño descalzo, un bandido y un ladrón de caballos; mi barca no es para los hombres como tú”