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Runas de Odín

Detalles

Odín primer Erilaz o sabio de las Runas Rúnatal o Canción rúnica de Odín
 

El propio Odín cuenta como le fue revelado el secreto de las runas, cuando se ofreció en sacrificio bajo el Yggdrasill; fresno sagrado que sostiene los cielos y es el eje del mundo. Hablando en el Hávamál dice, (estrofas 137 y 138):

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Juro que colgué del retorcido árbol,
allí permanecí las nueve noches,
me hendí con el filo,
sangré por Odín,
yo mismo, un sacrificio por mí
me até a aquel árbol,
del que nadie sabe a
dónde va su raíz.
Nadie me dio pan
nadie me dio de beber, a
las profundidades me
asomé
para las runas asir
con un furioso grito...
y me precipité en un vertiginoso desmayo.
Bienestar gané
y saber también,
crecí y me crecí en mi crecer
de una palabra a otra
fui llevado, y otra más;
de hecho en hecho

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Aquí podemos observar la descripción de un ritual mágico de iniciación que implica muerte del “yo” al mundo profano para renacer dentro de los grandes misterios. La posición del dios Odín colgado del árbol nos evoca al colgado en el tarot.
Odín suspendido del árbol, no solo se adentra en las profundidades de la tierra o mundo inferior, sino también se sumerge dentro de su propio ser interior para elevarse.
Las runas simbolizan el encuentro con lo sagrado. Poseer ese conocimiento es una experiencia con lo numinoso, semejante a la de ver el rostro de Dios. Una vez que logra la unidad, la luz se hace en ese espacio sin tiempo. En su sacrifico, el dios abatido cae al suelo, y las runas surgen de su corazón.
El sacrificio aquí estaría ligado a la idea de un intercambio, para acceder a un conocimiento superior.
La sangre jugaba un papel importante en la magia rúnica, donde actúa como fuerza de sustento y vitalidad sobrenaturales.