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Dioses Celtas Ancestrales

Detalles

 Mitología Celta Druida

Los Dioses Ancestrales

dioses de los celtas ancestrales

Los druidas celtas creían en la inmortalidad del alma o la atemporalidad en el Otro Mundo. Esto puede constatarse en poemas como "La navegación de Bram". Según los druidas, la muerte era un viaje hacia una isla lejana más allá de los mares, donde los guerreros muertos en combate iban directamente.

En ocasiones los celtas también creían en la reencarnación. A veces un hada, bajo forma de cisne, iba a buscar al que se estaba muriendo.

Según Amadeo Thierry, entre los celtas de la Galia había dos religiones distintas:

Una, la más antigua, politeísta y derivada del culto a los fenómenos naturales; otra, el druidismo, introducida posteriormente por los inmigrantes de raza kímrica y fundada en un panteísmo material y de la metafísica a la vez.

Todo lo que se sabe de las doctrinas religiosas enseñadas por los druidas se debe a algunos fragmentos que se encuentran en varias obras de escritores de la Antigüedad y particularmente en Cayo Julio César, Diódoro de Sicilia, Valerio Máximo, Lucano, Cicerón, etc. De estos fragmentos resulta de que creían en la inmortalidad del alma y su existencia en otro mundo, no siendo la muerte, más que el punto o momento de separación de dos existencias. Un gran estudioso del druismo Reynaud, sostiene que los antiguos druidas fueron los primeros que enseñaron con gran claridad la doctrina de la inmortalidad del alma, teniendo una tan perfecta concepción de la verdadera naturaleza de Dios como los judíos y si después transigieron con el culto a otras divinidades, fue con el objeto de conciliar el druidismo con las ideas profesadas por las clases inadecuadas más dispuestas a creer en semidioses y divinidades que a concebir un solo Dios. Para terminar el druidismo declinó y al fin desapareció, según Reynaud, porque le faltaba un elemento de vida necesario, en toda religión: el amor o la caridad, dando el cristianismo ese elemento, acabando con el druidismo, después de haber cumplido este una misión importante, la conservación en una parte de Europa de la idea de la unidad de Dios.

Aunque el mundo celta en su apogeo abarcara la mayor parte de Europa occidental y central, no estaba políticamente unificada, ni existía alguna fuente central sustancial de influencia cultural; por consiguiente, había mucha variación en las prácticas locales de la religión celta (aunque ciertos motivos, por ejemplo, la adoración al dios Lugh, parece haber difundido en todas partes del mundo Celta).

Las inscripciones de más de trescientas deidades, que a menudo se comparan con su contraparte romana, han sobrevivido, pero de éstas las más representadas parecen ser los genii locorum, dioses locales o tribales, de los cuales solo unos pocos fueron extensamente adorados. Sin embargo, de lo que ha llegado a nuestros días de la mitología celta, es posible distinguir las concordancias que insinúan un panteón más unificado de lo que a menudo se cree.

La naturaleza y las funciones de estos dioses antiguos pueden ser deducidas de sus nombres, de la localización de sus inscripciones, su iconografía, y de las deidades romanas con las que han sido comparadas.